FLUIDEZ Y MOVIMIENTO CONTINUO

Nuestra mente occidental, que desarrolla pensamientos lineales, representa una verdadera dificultad para integrar en nuestro cuerpo el concepto de movimiento continuo real.

Es muy fácil que la imagen que nos formemos al pensar en un movimiento continuo se asemeje a la de un péndulo que va y viene interminablemente con un ritmo en sus oscilaciones. esta idea lineal representa un movimiento rítmico pero no continuo, cuando el péndulo oscila a la derecha y llega al final del recorrido literalmente se detiene para cambiar de dirección y aquí se pierde la continuidad.

El símbolo del Tai Chi, el Yin Yang que has visto millones de veces en colgantes , camisetas o logotipos, contiene dos opuestos separados por una linea sinuosa (sobre los opuestos escribiré mas adelante). Seguro que si has creado la imagen en tu mente lo que ves es un disco con una parte negra y otra blanca con algo parecido a una “S” en medio. Este disco puede girar continuamente en la transformación del Yin en Yang y viceversa, es continuo pero solo en una dirección, para cambiar el sentido también tiene que detenerse, así que no nos sirve para explicar la fluidez. Esta es nuestra forma de pensar, lineal.

En realidad el símbolo del Tai Chi es una esfera, es tridimensional y esto es mucho mas importante de lo que en un principio parece, si no se transforma esta imagen inicial de disco en esfera no se puede comprender nada de este Arte Marcial.

La linea divisoria representa el movimiento continuo en esta esfera y pasándonos al modo de ver tridimensional en el cambio de Yin a Yang y viceversa lo que surge es una figura similar a un ocho en tres dimensiones.

Esta figura de “ocho” fue descrita en occidente por Jakob Bernoulli en 1694 aunque el la define en un plano. En su tumba, Bernoulli, hizo grabar la frase “Eade mutata resurgo”,” Cuando me cambian resurjo siendo la misma”.

Así que con nuestra mente lineal , al deslizarnos sobre cualquier artilugio, pensamos en la “cadera” derecha o en la “cadera” izquierda pero nos olvidamos de lo que ocurra en el lado opuesto, podríamos decir en el “riñón” opuesto.

Nuestra pelvis es tridimensional y puede realizar movimientos en los tres planos del espacio. Imaginemos que introducimos la esfera del Yin Yang como si fuera un balón de Pilates alojado en la cavidad de la pelvis. El lado blanco representara en que lado estamos ejerciendo presión para que nuestro artilugio reaccione y gire. Lo que hacemos habitualmente es poner toda nuestra atención en este lado de la esfera y el otro, el negro, deja de tener presión, se queda vacío . Cuando queramos cambiar de dirección y llevar el blanco al otro lado de nuestro cuerpo primero habrá que rellenar el vacío y después ejercer la presión y aquí es donde perdemos la continuidad del movimiento y por tanto de la fluidez. Puede que aparentemente , por la inercia que llevamos , no se aprecie pero esta ocurriendo y estamos perdiendo eficiencia.

La existencia en nuestra biomecánica del infinito o lemniscata permite la retroalimentación entre los dos lados del cuerpo y no deja espacio para los vacíos, ademas sin esta retroalimentación el exceso en uno de los lados provoca presiones que no encuentran un camino de salida y este es uno de los factores que pueden influir para que suframos desgaste en la cadera o en la estructura de la rodilla.

Ese balón que gira en nuestro abdomen en Tai Chi se llama Tan Tien y en el se aloja nuestro centro.

Nuestra cadera tiene, aunque probablemente un poco anquilosada, la capacidad de generar la lemniscata , es nuestra mente la que nos lleva por el mal camino. La buena noticia es que ¡Hay remedio!