TENSEGRIDAD : LA ARRUGA ES LA SEÑAL

Cuando escribí sobre TENSEGRIDAD Y FLOW puse como ejemplo como funciona un barco cuando navega a vela, si nos fijamos un poco mejor en como ajustamos una vela, una de las cosas que hacemos es prestar atención a las arrugas horizontales o verticales que nos avisan donde falta o sobra tensión , pajarin, driza, backstay, escota, sables…..dependiendo de donde y como sea la arruga sabemos que algo no esta bien ajustado y que en esa arruga estamos perdiendo parte de alguna capacidad de nuestro barco .

Ese punto de la vela va variando en cada momento, con cada rumbo, con cada racha , con cada ola y dentro de cada ola. Hay que irse adaptando a cada circunstancia , necesitas ir regulando y  tienes que tener en condiciones todos los ajustes para ir modificándolos, si has navegado sabes que además de tener en cuenta el viento , las corrientes etc. siempre miras de reojo para que no se enrede nada, que todos los cabos estén ordenados y que en cualquier momento puedas tirar y aflojar (cazar, cobrar, largar , amollar) sin restricciones para mantener las tensiones bien repartidas y que todo trabaje con el tono justo. Poder repartir la tensión en toda la estructura es una de las características de la tensegridad y para ello no puede haber restricciones , todo tiene que estar disponible para el siguiente ajuste.

Si imaginamos nuestro cuerpo como una estructura tensegrica sencilla en la que hay una parte interna que empuja hacia afuera y una red elástica que tira hacia adentro , como una carpa de circo, los huesos representarían los mástiles y la lona podría ser como un traje elástico que nos da la forma, pero, ¿Qué pasa habitualmente con ese traje?. Si has tenido la experiencia de ponerte un neopreno pequeño conoces la sensación de «con esto no voy a poder remar». Vamos a imaginar que ese traje es el tejido conjuntivo y que aun siendo tu talla cuando te lo pruebas ves que no esta bien hecho, que tiene una tara, el hombro derecho esta mucho mas tenso que el izquierdo y te comprime y que la pernera izquierda del traje es superelastica , como cuando una lycra se ha dado ya tanto de si que es interminable, por un lado tienes poca movilidad en el hombro y por otro la pierna izquierda se te congela y te pesa porque se llena de agua, no se ajusta, podrías coger olas, pues si, pero un poco incomodo y sobre todo haciendo mas esfuerzo del debido. Vamos a pensar en la situación contraria, te pruebas una chaqueta de vestir que te queda bien , lo primero que sientes es que adoptas una buena postura, los hombros están estructurados y las pinzas que hay en el tronco ajustando la tela te dan una información sensorial sutil que provocan que tu estructura se enderece. El neopreno te hará arrugas, la chaqueta no, el neopreno te lo quitaras rápidamente y la chaqueta te la llevaras encantado. 

Esta explicación tan larga no habría sido necesaria si lo habitual no fuera que vivimos con dolor, que el neopreno nos dificulta la vida pero nos acostumbramos como si fuera un ruido de fondo , que es algo tan inevitable como que el día precede a la noche, que es un precio que hay que pagar ya sea porque realizas una actividad física dinámica o porque tu vida te obliga a estar muchas horas sentado o simplemente porque has intentado en muchas ocasiones mejorar esta situación pero no has dado con un método que te compense y entonces nunca encuentras el momento . Nos acostumbramos a estar metidos en un neopreno con taras, nos acostumbramos a hacer renuncias por el dolor.

Cuanto mas sordo estés, peor, mas difícil será quitar la arruga y finalmente por algún sitio saldrá la tara y quizá ya no tenga una buena solución pero además, estas perdiendo las ventajas del tono justo que nos facilita la coordinación, la fluidez. la precisión, la fuerza y la atención.

Técnicas como el Tai Chi o el Yoga , si están bien entendidos, abren el máximo espacio posible manteniendo un tono elástico en todo el cuerpo, es el tira y afloja para ajustar la arruga en la vela.

En Tai Chi, el termino Shong se refiere a la relajación activa, en la tradición de la familia Yang el Shong debe tener cuatro cualidades que se traducen mas o menos como , relajar, hundir, soltar e impulsar, las cuatro cualidades son parte de la misma cosa , dicen que el Shong es «una confianza total en las capacidades de la relajación para conseguir un impulso beneficioso», no es la idea que normalmente tenemos de relajación que es como pensar en «carne muerta». Relajar e impulsar a la vez nos esta hablando del tono justo, del tira y afloja.

«La pose de yoga no es la meta. Ser flexible o hacer invertidas sobre tus manos no es la meta……La meta es crear espacio donde alguna vez estuviste atrapado». Geeta Iyengar. En esta frase se encuentra una gran clave. No es estirar , es abrir espacio.

Para que nuestro cuerpo se comporte con tensegridad y así no tener que hacer mas esfuerzo del necesario hay que conseguir que huesos y vísceras floten en una red de tensión elástica, la idea de que los huesos floten nos indica que tiene que existir espacio, que no pueden estar unos sobre otros como los ladrillos de una pared. Para ir ajustando esa tensión tendremos que hacer lo mismo que en el barco o lo mismo que un buen sastre cuando nos ajusta la prenda. El tono justo es un tira y afloja a la vez en el mismo sitio, en cada sitio, pero nos ocurre lo mismo que en el barco , todo tiene que estar libre, disponible y ajustado.

No podemos quitar las arrugas solo a base de tirar de aquí y de allá porque al final, si , todo estará muy ajustado pero tan comprimido que no nos podremos mover y las «piezas» sufrirán un rozamiento que las desgastara , tampoco las podemos quitar a base de estirar y estirar hasta que todo quede sin tensión porque eso nos provocara inestabilidad y tampoco seremos muy eficaces.

La conclusión es que la arruga duele y que el cuerpo se defenderá de ese dolor restándonos capacidades.

Cuando profundizas en una técnica haces un camino de fuera a adentro hasta que llegas a las claves iniciales, los fundamentos desde los que se construye todo, abrir el cuerpo es una pieza fundamental para conseguir tensegridad , abrir con la tensión justa.

Para moverte bien no solo necesitas tono, también necesitas espacio.